¿Por qué conformarnos con menos?

Me ha impactado mucho esta frase que he leído en la cuenta de Tweet de una joven de Valladolid: “No merece la pena vivir por menos de lo que intuimos.” ¡Cuánto contenido, en tan pocas palabras! La leo una y otra vez, sospechando que ahí está la causa de que muchos cristianos hayamos caído en la tibieza. Y la causa de la tristeza en el mundo.

Sí… De modo natural, todas las personas, sin excepción, anhelamos algo grande, maravilloso, eterno, profundo, verdadero, perfecto. Pero… nosotros mismos ponemos puertas al campo, reduciendo nuestra relación con Dios y con los demás a un cumplimiento estricto de leyes, normas, mandamientos y costumbres… de una frialdad polar, que no apetece a nadie. Es agotador… una pesadilla. ¡Por eso no atraemos, porque vivimos una religión que no nos apetece ni a nosotros mismos! En cambio… una relación con Dios íntima, constante, profunda, que crezca hasta afectar al cien por cien de mi actividad y a mi relación con los demás… ¡eso sí que resulta atractivo! ¡A todos nos estimulan las metas grandes! ¿Por qué no aspirar a lo máximo, a la comunión total con Dios? Aspirar al amor sin límites, al perdón sin límites, a la belleza sin límites, a la bondad sin límites, a la alegría sin límites, a la victoria sobre todo mal, incluido el pecado, la enfermedad y la muerte… ¿Por qué no darnos esa opción?

Empecemos de cero. Reciclemos un modo de vivir el cristianismo que sólo tenga tintes culturales, sociales, intelectuales, rituales… y empecemos a buscar a Dios dentro, hasta lograr que salga a la superficie. “¿Estás ahí, dentro de mí? ¿Me oyes o estoy hablando solo? Quiero más de ti, quiero todo de ti, no aspiro a tener contigo la relación que tengo con mi vecino del quinto, con el Presidente de mi empresa, con aquel amigo de la infancia al que quiero pero nunca trato. ¡Aspiro a una relación íntima, aspiro a darte todo lo mío, a cambio de todo lo tuyo! Por eso, a partir de ahora, hablaremos con frecuencia Tú y yo, a solas. ¿Qué he de hacer para lograr amar a todos, siempre? ¿Qué he de hacer, para que mi vida sea grande, de dimensión infinita, para dejar de arrastrarme torpemente entre las dificultades de la vida? ¿Cómo levantar el ánimo cuando salgo del parque de atracciones?” Con Dios, todo es fácil. Es tan poco lo que podemos darle… y tanto lo que nos da gratuitamente… que no hay posible negociación. Empezar a buscar a Dios es haberle encontrado. Todo se reduce a empezar a orar… y a no dejar de orar. El resto, lo va haciendo Él. Le abrimos la puerta… y pasa hasta la cocina, renovando todas las facetas de nuestra vida. Dejaremos de ser grises, para transformarnos en colores vivos.

Tal vez Dios esté queriendo decirnos “todo lo mío, es tuyo” y nuestra respuesta esté siendo, en la práctica: “no, gracias, no te necesito tanto. Me conformo con menos, con poco, con casi nada. Me conformo con que nos llevemos bien, decentemente. Te veré el domingo en misa. Ahora no te metas en esta parcela de mi vida. Aquí y ahora, me basto yo solo.”

Sospecho que cuando pactamos con Dios una entrega total mutua, primero nos llena con todos sus dones y luego, sin darnos cuenta, nos hace resultar atractivos a otros, porque brilla a través de nosotros la luz de Dios. Y entonces no hará falta que argumentemos demasiado sobre nuestra fe, sino que más de uno nos preguntará directamente “oye… tú… ¿cómo haces para ser feliz, qué receta tomas? Yo también la quiero. Estoy tratando de que las piezas de mi vida encajen… y no lo consigo.” Le remitimos a la conversación íntima con Jesucristo, siempre vivo y presente… y se van a entender muy bien. Porque están hechos el uno para el otro, aunque nadie se lo haya dicho antes. Si vemos esa tristeza junto a nosotros, ofrezcamos con claridad la receta eficaz que hemos experimentado. Una sola palabra condensa todo el camino: oración. De esa conversación íntima, surge todo lo demás. Y sin oración, sencillamente nada.

4 thoughts on “¿Por qué conformarnos con menos?

  1. Buenos dias, acabo de leer la hermosa meditación sobre la oración. Agradezco el momento de oración que me ha regalado y le quiero decir que se puede sentir como instrumento de Dios. Sólo El sabe llegar a cada uno a través de otro cada uno.
    Infinitos+1 saludos,

  2. Está tan claro como la luz del mediodiá y por lo tanto cualquier comentario sobra. Sólo decir que me siento totalmente identificado con el artículo y que lo suscribo. Gracias por todo. Gracias por reflejar esa unción que sólo da el Espíritu Santo.

  3. Solo hay una cosa mejor que la oración, es recibirlo y adorarlo en la Eucarestia, esto es el cielo en la tierra, no se puede esplicar con palabras si lo recibes adecuadamente

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