Sé quién será el nuevo Papa

Sí, lo sé. Puede parecer pretencioso… pero lo cierto es que lo sé. Para demostrarlo, voy a desvelar algunas pistas sobre él. De este modo, deseo colaborar con quienes se ven en la necesidad de hacer quinielas o apuestas durante el cónclave. Atención…
Primera pista. El próximo Papa es sacerdote. Recibió, del mismo Jesucristo, un poder que nadie es capaz de comprar, exigir ni obtener si no lo recibe de Dios. Ese poder le convierte en el mismo Cristo, vivo y presente entre los hombres. No es un “parecido” a Cristo, ni un “imitador” de Cristo. Sino que es Cristo mismo, en tiempo presente, cuando celebra una misa, cuando perdona los pecados, cuando bendice, cuando ora y, dentro de poco, cuando dirija la Iglesia. Por eso se expresa en primera persona y se atreve a decir “yo te perdono”, “yo te bendigo”, “esto es mi cuerpo”… A partir de su nombramiento como Papa, sus decisiones serán tomadas en el Cielo y en la Tierra como decisiones del mismo Dios. “Cuanto ates o desates en la tierra, quedará atado o desatado en el Cielo.” Es, por tanto, un hombre de Dios.
Lo cual nos conduce a la segunda pista: su elección extrañará al mundo, será criticada. Porque los criterios del mundo son distintos a los de Dios. El mundo escoge a los guapos, inteligentes, poderosos, atractivos y modernos. Pero Dios… escoge a los débiles, pecadores, pequeños, ancianos, pobres, niños, enfermos, ignorantes… Dios no se guía por los criterios recomendados en los departamentos de Recursos Humanos de las empresas y organizaciones humanas. Se fija, exclusivamente, en el corazón humano, buscando corazones nobles, aunque estén cubiertos de pecado.
Tercera pista. Es un pecador. No ha sido elegido por sus virtudes, sino que Dios se ha fijado en Él, sabiendo que es un pecador más, del mismo modo que escogió al primer Papa, Pedro, tras escuchar de sus labios: “aléjate de mí, porque soy un pecador.” Y Cristo lo nombró apóstol y cabeza de los apóstoles. Su criterio de elección permanece inalterable. Siempre escoge a pecadores. ¿Por qué no aprenderá de una vez para siempre que somos traicioneros? Dios es esclavo de su amor por nosotros. No hay traición o pecado capaz de lograr que deje de amarnos. Dios es amor, solo amor, puro amor.
Cuarta pista. El próximo Papa es una persona muy querida. ¡Desde antes de su elección, ya hay millones de personas que le aman y rezan por él! También es odiado, examinado, criticado, juzgado… pero el número de los que le aman es muy superior al de aquellos que le critican o que no soportan su mención. Ese amor le sostiene, le estimula, le reconforta en la soledad aparente del puesto que ocupa.
Quinta pista. Es fuerte, fortísimo. Tiene la fuerza del Espíritu Santo, superior al poder de cualquier amenaza que pueda recibir la Iglesia.
Sexta pista. Es débil, como cualquier hombre. Capaz de entristecerse y de temblar, tanto como Jesucristo, que llegó a sudar sangre a causa del miedo y la tristeza. Su nombramiento como Papa no es para él motivo de alivio, sino de sufrimiento.
Séptima pista. Ésta es de las que más interesan a los que hacen predicciones. ¿De dónde es? ¿De dónde procede? Lo diré: el futuro Papa ha nacido y vivido en el mundo, lo cual es muy sorprendente. Pudiendo Cristo elegir a un extraterrestre, a un ángel, a un ser puramente espiritual, superior en inteligencia a los seres humanos, ha elegido a un humano, confirmando una vez más que Dios hace siempre las cosas en equipo, con personas, nunca a solas, siempre con intermediarios libres que aceptan su voluntad pudiendo rechazarla. También así Dios nos muestra su humildad y su amor por nosotros, dejándonos participar en su obra redentora, en la configuración del mundo. No nos trata como a espectadores pasivos ni como a esclavos, sino que nos permite ser protagonistas de nuestras decisiones y co-autores de las suyas. Nos deja, incluso, firmarlas, como si fueran obras propias. Qué fácil nos lo pone, acercándose tanto.
Octava pista. Es suficientemente joven como para sostener la carga y suficientemente viejo como para haber acumulado experiencia, sabiduría y gracia. Tiene la edad perfecta, vamos.
Novena pista. Siendo el más cercano a Cristo… su misión consiste en ser “el siervo de los siervos de Dios”, es decir, el más humilde de todos. Si Cristo “no ha venido a ser servido, sino a servir”, el Papa comparte esa misma misión. Su elección como Papa no le sitúa en la cúspide de una carrera profesional humana, sino en la base de una vocación divina: la vocación del servicio humilde y generoso. Así como Dios se enamora de la humildad de María, quien se ve a sí misma como la “esclava del Señor”, el Papa tiene la bendición divina para ser el más humilde de los cristianos. “El más pequeño, es el más poderoso”, pude escuchar de boca de Benedicto XVI. Y ahora me doy cuenta de que me contó su autobiografía.Sólo me falta dar el nombre del próximo Papa… pero debo guardármelo, mantenerlo en secreto hasta dentro de unos días. Pero prometo darlo, justo al día siguiente de su nombramiento. Antes, no debo.

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